Jun25
FUENTE: http://WWW.ELVERAZ.COM; Grupo de Trabajo Memoria, Verdad y Justicia. LEA EL DOCUMENTO COMPLETO EN EL ‘CARIBBEAN KNOWLEDGE CENTER’: www.arcocarib.com
La reconciliación no se dicta ni se decreta. Es, por el contrario, un proceso largo y complejo de muchas facetas, pero que sólo será posible afi anzar debidamente con la instauración de un Estado de derecho. La reconciliación a la cual aspiramos es la necesaria y sufi ciente para que todos los cubanos–en la Isla y en el exterior–puedan convivir en paz, es decir, para que exista una democracia cuyas instituciones apoyen la reso-lución pacífica de las diferencias políticas.
La reconciliación parte del reconocimiento de que la nación cubana es plural y que esa diversidad nutre su patrimonio. Para que todas las voces encuentren cabida en la plaza pública, los cubanos deben aferrarse a una ética ciudadana que los impela a escuchar y dialogar, porque ningún grupo, sector o individuo tiene la exclusiva sobre la razón y, a través del diálogo, las voluntades pueden variar.
La reconciliación razonada y no justiciera
Así lo expresa Librado Linares García, coordinador del Movimiento Cubano Reflexión, desde Camajuaní, Villa Clara: “Únicamente la reconciliación razonada y no justiciera aseguraría la creación y consolidación de un nuevo proyecto nacional, así también un buen desempeño del movimiento pro democracia, que se convierta en un verdadero contrapoder al existente, puede asegurar que el actual régimen no siga viviendo en futuros intentos.