Part 10: CUBA, SUEÑO O PESADILLA?
Cambios que se introdujeron en Cuba después de 1555.
Al mediar el siglo XVI, Cuba estaba despoblada, empobrecida y asolada por los corsarios, pero en los cincuenta años que siguieron, la Isla se repuso poco a poco. “La población aumentó. La Habana y Bayamo crecieron mucho y llegaron a ser poblaciones importantes. Todos estos cambios comenzaron a producirse desde el año de 1555.
“Cuando en España se supo que los franceses permanecieron en la Habana, se pensó que si los enemigos se establecían en la Habana, los barcos españoles no podrían ir y venir de México a España con facilidad. Entonces se resolvió nombrar gobernador de Cuba al capitán Don Diego de Mazariegos, militar muy valiente, que salió de México para la Habana con soldados y dinero, para reconstruir y mejorar el castillo de la Fuerza destruido por Jacques de Sores. El capitán Mazariegos reconstruyó el fuerte, gobernó más de diez años y ayudó a los vecinos todo lo que pudo. Los corsarios no volvieron por la población. Los habaneros, hallándose ya bien defendidos, levantaron sus casas poco a poco.
Pedro Menéndez Márquez
Cuatro o cinco años después de haber terminado el gobierno del capitán Mazariegos, un marino español, llamado Pedro Menéndez Márquez, descubrió una nueva ruta para ir más rápidamente y con más seguridad de La Habana a España que la que se conocía hasta entonces. Esa ruta era el canal de la Florida. “Las dos flotas debían salir de sus puertos respectivos, reunirse en La Habana, y después navegar juntas por el camino descubierto por Menéndez Márquez. Si una flota llegaba primero, debía esperar a la otra, pues siempre habían de emprender el viaje a España unidas. Por esta razón, La Habana llegó a ser entonces el puerto de la América en que entraban y salían más barcos al año.
Frances Drake
En 1586 un marino inglés llamado Francisco Drake, vino a las Antillas con una expedición muy fuerte. España, que estaba en guerra con Inglaterra, había reunido todos sus barcos en Europa. Entonces Drake aprovechó la oportunidad para venir al Nuevo Mundo y atacar las colonias de los españoles.
Drake, ya en viaje de regreso para Inglaterra, pasó frente a La Habana, pero en la capital se tenían noticias de su venida, en vez de quince o veinte vecinos mal armados como halló Sores, en tiempos del Gobernador Angulo, se encontró con que había más de dos mil hombres con arcabuses y ballestas dispuestos a defender la población.
Muchos habían venido por tierra o por mar desde Bayamo y otros lugares de la Isla en cuatro o cinco días. Los bayameses eran valientes; no le temían a Drake ni a sus marinos. Drake pensó que lo mejor era continuar su viaje y no atacar a los habaneros.
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